
Te presentas a la habitación con tus botas de tacón, quieres parecer que no pasa nada, pero en realidad sabes que con ellas tienes As Bajo tu manga porque con ellas atraes la atención de él qué distraído cambia los canales de su nueva televisión de plasma y al voltear y mirar su corazón se para y luego se agita cómo ese Martini que es pedido por primera vez y se pide agitado cuando en realidad se desea mezclado, pero la razón se pierde en momento de verte acercar con gatubelo caminar en ese fino vestido negro que el ansia quiere despojar para llegar después un momento dónde después de caricias y deseos se le ata casi desnuda, pues botas traerá puestas, pues son el arte del deseo para poner contra la pared y en su cuerpo se le hace sentir cosquilleo y como él viril se introduce lenta, pero vigoroso y provocará en ella ese gemir suave y callado para después hacerlo en grito desenfrenado en qué ambos «atados» estarán de pies y manos en frenesí carnal que noche y su madrugada tendrá para darse aquí y allá deleité sensual que los llevará de sala a comedor pasando por cocina donde plato fuerte será ella para seguir en habitación donde sábanas de satín se revolverán haciendo una agitación de dos bestiales para ese espíritu casi perder en un infierno donde fuego en caricias y besos en esos carnosos de entrepierna labios que harán de uno de esos cuerpos contonearse y en el otro erguirse para ese acto como si fuera fuerte aplauso para hacerle sentir de nuevo cómo cuando todo empezó y él le dirá No Irás!!!, a ningún otro lugar porque aquí junto a mí por siempre estarás y nos vemos mañana y muchos días con sus noches y muchos más porque estarán en una apasionada eternidad.
-Copertone Hill, 2024©-
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