Un día en la Abadía.


Entrar una mañana de domingo ya no será igual desde ese día porque no importa sí hay demasiados carruajes en esas calles o todo fluya con normalidad porque Un día en la Abadía todo ello se detuvo cuando esa bella fémina por su puerta entró con un caminar que de sensual ni qué hablar porque miradas aunque desertan mirar al frente, pues se supone es lo decente no pudieron verse tentados en un lugar que «Santo es» a voltear a mirar aunque para ella no fuera su intención que ello pasará porque pareciera como si fuera sacada de otra dimensión porque su caminar le dará prestancia tan especial qué apasionado pondrá a corazón al poner atención a bella figura y ese vestido Rojo que le hará al que le mire sonrojar por qué su belleza es de admirar porque al hacerlo dará mirada entre coqueta e infantil en una sensualidad febril que hace a corazón ir y venir entre pecho y espada su latir para a ella algo coqueto e ingenioso decir para llamar su atención no importará si se está en ese recinto donde hasta las velas le harán caravana y soltar ese suspiro que a corazón dará razón para latir porque por ella ese día en la Abadía el tumulto no importará porque ella por su corredor transitará y será ese Hechizo el cual no se querrá quitar porque es ella algo hermoso que admirar y que al llegar una noche de Luna llena se ha de quedar perdido en un amor que nunca tendrá desde día motivo alguno para quedar de ella olvidado, pues será por generación ese día relatado.
-Copertone Hill,2024®

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