Tú mí Solfeggio.


Estaba perturbado y su Ser era uno acongojado salida de túnel no veía y se encontaba decaído casi en el olvido, ganas no tenía de vida seguir pues era mucho du sufrir al no saber a dónde ir por azares del destino ése que ha veces se presenta en esa piel donde se encuentra cobijo en noche fría y mente angustiada para darte al alma y cuerpo de ése desdichado un calor que le haga suspirar y en la mente se le haga pensar en ése destino que no tendrá nada del que malo pensar pues una emoción se recoje que le da al espíritu una noción de libertad y en sensualidad profunda entre Dos que llegaron a Ser ése Uno en frecuencia que melodía dió a sus corazones dando a ése que sólo y con empacho por la vida tenía una razón para su ánimo cambiar al ver ése rostro angelical que con su figura sensual abrigo en sus brazos encontró pues su mirada brillaba cómo el Sol y al llegar la noche en Luna plácida se convertía para en habitación tornar en sensual algarabía donde la caricia y el beso quitaban todo lo acongojado y decaído y se le veía seguro y firme en ésa entrepierna que en ella provocaba ése dulce sonido que era cómo un canto de sirena en ése mar de sensaciones donde fondo se tocó para ése deleite pasional y así él pudiera decir «Tú eres mi Solfeggio» y con amor está más que compacido hecho.
-Copertone Hill, 2023®-

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