Con sólo su mirada.

Con sólo su mirada.
Se encontraba un hombre de hombros encogidos por ésa que él llamaba su ciudad atestadas de calles «vacías pues veía y no lo hacía a una multitud de rostros que algunos observaba qué se la devolvían pero para él en ellas nada había, proseguio su camino mirando acá y allá y en una ocasión cruzó con ella y con solo su mirada el mundo a el volteo de cabeza dejándolo helado de una pieza para enseguida sentir como corazón le latía a mil pues en ésa mirada que parecía no esconder para nada por su belleza porque más bien hacía ése incapie que a él de nervios dio traspié cuando ella le miró y saludándolo con sólo su mirada lo cautivo y le hizo olvidar el porqué de su cabeza baja pues por ella la luna le bajaba para tener ésa noche dónde la pasión y esa lujuria les calmara la furia de ése placer que en piel sentirán cada uno por el otro para en madrugada continuar en ése oficio que les dió el amar en ésa casual caminata por ciudad que nunca se pensó en ella encontrar el amor ése que será plebeyo porque será en ellos sin aspavientos porque será viento que los llevará a ése lugar donde en una loca casualidad dos llegaron con sólo una mirada a ser Uno que les dará ése tiempo de felicidad.
-Copertone Hill, 2023®-

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