
Una noche a pasado y es hora dónde un regaderazo es necesario pues fue una velada «muy agitada» dónde dos seres de confundieron en ésa oscuridad a la luz de las velas para ése episodio candente dónde fuego corrió por sus pieles dándole a ése momento ésa agitación que corta la respiración y gime de placer con ése sudor dulce como la miel que recorre ésos cuerpos que se agitan al contacto y se erizan para una pasión celebrar y muchas cosas más todas en ése aposento que fue donde se llegó muy dentro de ésa cabidad en entrepierna que con labios recibieron cada quien su parte para culminar tiempo después en madrugada con ésa cosa dada a un deleite terrenal que pareció celestial pues a cuernos de la Luna llevo y con ése camino recorrido en ése fluido vaivén vielento y nada aburrido donde dos cómo enredadera a pared fue unido para hacer del placer su nido donde canto de pájaro se dió y una recibo y disfrutó de el hasta la saciedad en ésa pasional sociedad pues entre ellos siempre será ese deleite que después será ése tiempo donde un regaderazo se dará primero ella para que él de nuevo le contemple cómo el agua surca ése cuerpo esvelto que tanto se quiere para después acompañarle y en un regaderazo seguir con lo que momentos antes se realizaba para ése querer nunca vea final pues en ellos y ésa humedad traspiran sensualidad que regaderazo será de un amor que eternamente durará.
-Copertone Hill, 2023®-
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