
Día por la mañana que parecía otro más de rutina en está semana, esperar el Colectivo para ir al trabajo siempre a la misma hora, llega él y lo abordo y una agradable sorpresa me llevo pues entre la gente que ya está en él te encuentras tú con cara un poco enfadada pero que no quita de ti belleza, me acerco y decidido me siento a tú lado así transcurren unos minutos donde solo se oye el ruido de la ciudad que ya despierta está y me atrevo a decirte un «Hola que tal» y me miras con esos ojos tristes y con ellos me respondes a lo que yo contesto tu mirada y te digo «todo estará bien no te preocupes» y esbosas una leve sonrisa que te ilumina ya tú bello rostro y con ése romper el hielo seguimos en éste Colectivo platicando y contando muchas cosas unas banales otras serías cómo ése gusto por la música de la cuál instrumento llevas así transcurrían estaciones hasta que llegó la tuya llegando la hora de la despedida a lo cual sin esperarlo beso en la mejilla recibí e hizo de mi un sonrojar pues no era de imaginar que una bella mujer a mi haya que besar, después una nota dejaste en mi mano una que en momento dado en el colectivo habías anotado y atención no había dado y al bajarte del Colectivo abrí y mensaje leí: «Gracias querido me alegraste un día que para mí era perdido» a lo cual esbose una sonrisa y mi corazón empezó fuerte a latir, con la esperanza que mañana otra vez ella y yo nos volvamos a ver en ése Colectivo que desdé hoy será un lugar donde la belleza en figura de mujer se encontró y un amor muy probable comenzó.
-Copertone Hill, 2022®-
Deja un comentario