No caíste sino bajaste de ése cielo junto con tú piel de Ángel para seducir mi mente y llevarme a ése cuerno de luna al sentir esa tersura de voz con la cuál susurras a mí oído esas frases que hacen mi mente y cuerpo estremecer al contacto de tus «alas» y esa brisa que con ellas a un infinito de placer me transportas en nubes de apacionada locura recorriendo cada centímetro de esa piel que con sus curvas producen deleite consensual provocando alma derretirse en ésa pasión que del cielo bajo en piel de mujer y que hoy éste mortal tendrá la dicha de saciar ésas ancias que sólo ella sabe calmar en un océano de sensaciones que harán de vehemencia exclamar un gemido callado pero sentido al palpitar de corazón agradecido por esa piel de Ángel juntó a él extaciado estar. -Copertone Hill, 2022®-

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