Ponerse a pensar no es necesario porque enseguida se ve en ti a esa mujer cuya dulzura es cosa divina, se debe empezar por observar figura en claro oscuro que hará de ella ése sensual sello y alegré convertirás a ése lobo porque tú «dulzura» querrá devorar y tener con ése plato dulce que es tú cuerpo para y contigo cómo terrón de dulzura que a vida le faltaba y al amor apacionado una cabeza que ya no tendrá más dónde mirar porque junto a ti bella mujer que dulce serás cuyo hombre quiera probar y en un querer lo convertirás en ése niño que está en dulcería en fascinación para con ojos bien abiertos y nada de detalle de ti perder porque eres ésa mujer que belleza dulce se le da con espontaneidad sin ningún esfuerzo o sacrificio porque eres ése terrón de azúcar que hará que en su alma se de algo en qué pensar porque en ella hay un dulce brillo y oscuridad en su personalidad que atrapa para yo no querer ir a otro lugar pues con ése terrón de azúcar que ella es no habrá algo más placentero que probar pues en ella siempre estará y a él eso dichoso le hará estando en esa hermosa compañía con su dulzura que como un terrón de azúcar que lo dejará en coma fulminante al corazón porque será feliz y dichoso con ése terrón de azúcar que llamará su empedernido amor. – Copertone Hill, 2021®-

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